jueves, 30 de diciembre de 2010
Otro agujero más para el bolsillo. Sebastián minimiza la histórica subida de la luz: "Es poco más que un café"
EL PAIS, Madrid, 29 de diciembre de 2010. El ministro no descarta que el recibo pueda volver a aumentar en 2011 - El butano se encarece un 3,1%, hasta los 13,2 euros, a partir del 1 de enero
Miguel Sebastián ha informado hoy 29 de diciembre,sobre la subida de la luz recién aprobada, del 9,8% a partir de enero, la mayor en 28 años. Pero las palabras del ministro de Industria ha caído en la llaga como granos de sal gorda: no pudo descartar nuevas alzas de la factura en 2011 y tuvo la ocurrencia de minimizar el impacto de la subida de enero al compararla con "poco más que un café" al mes por ciudadano. De paso, avanzó que el butano también subiría 40 céntimos en enero (un 3,13%, hasta los 13,19 euros, casi un punto sobre la inflación hasta noviembre, del 2,3%). Esta subida corresponde a la aplicación de una fórmula automática, sin intervención del Gobierno.
La asociación Facua estima el impacto en 6,77 euros por factura al mes
En plena cascada de críticas, Sebastián salió a dar ungüento, pero consiguió el efecto contrario, tal como manifestaron incluso sectores del Ejecutivo.
España es una suerte de isla energética. El suministro depende en un 80% del exterior; y el Ejecutivo, más allá de su poder en la parte regulada de la tarifa, no puede vaticinar lo que ocurrirá con los precios internacionales de la energía. "Ojalá la escalada se frene. El Gobierno está trabajando en ello para que esta sea la última subida del año, pero no lo puede comprometer", admitió.
El motivo estructural de la subida es el déficit tarifario: la factura de luz no recoge desde hace años lo que en realidad cuesta producir la energía, con lo que el Estado -o sea, los consumidores- debe dinero a las eléctricas desde 2000: un déficit de unos 20.000 millones al acabar el año. "No hay ninguna racionalidad en esa hipoteca invisible", señaló el ministro, quien defendió que el problema es "heredado". Heredado, sí, pero también engordado. El cálculo de tarifa que ha permitido acumular para los consumidores del futuro esta colosal deuda nació con el Gobierno del PP, en 2000, pero casi siete años de Gobierno socialista no lo ha solucionado. Para el ministro, "el ejercicio de asignación de responsabilidades sobre el origen del problema no aporta al debate".
Al déficit se han añadido la subida de los precios internacionales de la energía -con la subida del petróleo como locomotora- y el coste unitario de las infraestructuras, que crece al reducirse el número de hogares y empresas entre las que se reparte. "Antes de la crisis, cuando la demanda crecía, el problema no era tan grande", justificó Sebastián, como "descargo" a anteriores equipos.
El ministro también atribuyó tres puntos de la subida a las ayudas al carbón, que defendió por el componente social que tiene, pero, sobre todo, por la necesidad de proteger "la única fuente propia" de producción.
Sebastián reconoció que España también ha ido "demasiado rápido" con las energías renovables,pero recalcó que su equipo "ha puesto racionalidad". El Gobierno aprobó el 23 de diciembre un real decreto ley que, entre otras medidas, recorta un 30% las primas de los huertos solares, y en general busca ahorrar unos 4.600 millones en tres años.
Aun así, el encarecimiento de enero afecta a más de 20 millones de usuarios acogidos a la Tarifa de Último Recurso (TUR), con potencias contratadas inferiores a 10 kilovoltios, que pagarán una media de 4,25 euros más al mes, aunque el Gobierno lo calcula en 3,2 euros. El Ejecutivo quiere que los tres millones de hogares acogidos al bono social, exentos de la subida, pasen a cinco millones.
El incremento se produce en plena crisis, después del incremento del IVA en julio y otra subida en octubre. Sebastián le quita hierro: "Sé que el tema es difícil y levanta pasiones", aunque "la subida de tres euros y pico al mes por hogar equivale a 1,7 euros por persona, poco más que un café".
Las asociaciones de consumidores se llevan las manos a la cabeza. Facua discrepó del cálculo del Gobierno -que se basa en un coste medio de 35 euros por mes- y advirtió de un incremento de 6,77 euros por factura.
Sebastián cree que la oposición se retratará en su apoyo o no al decreto ley de la semana pasada: "Ahí se verá si están con las eléctricas o con los consumidores y por tanto con el Gobierno".
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